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Volvemos de Vacaciones: La IA ya No es Solo una Herramienta, También es una Responsabilidad

28/08/2026 Por Juanjo Villena

Resumen:
Septiembre siempre ha significado volver a los expedientes, revisar procedimientos, reorganizar agendas y afrontar los últimos meses del año. Pero esta vuelta tiene algo diferente. La inteligencia artificial ha seguido evolucionando mientras estábamos de vacaciones y, al mismo tiempo, el marco jurídico europeo que pretende ordenar su utilización ha dado un paso decisivo. El Reglamento (UE) 2024/1689 de Inteligencia Artificial entra en una nueva fase de aplicación y obliga a mirar nuestras herramientas con otros ojos. Para los despachos jurídicos comienza una etapa diferente: ya no basta con aprender a utilizar la IA. Hay que aprender a utilizarla correctamente.

1. Mientras estábamos de vacaciones, la IA no se detuvo

La velocidad con la que evoluciona la inteligencia artificial hace que unas pocas semanas puedan parecer meses.
Los modelos son cada vez más capaces de trabajar con documentos extensos, relacionar información, generar textos, analizar datos y convertirse en verdaderos asistentes profesionales.
En un despacho esto significa que las posibilidades siguen creciendo:

  • análisis preliminar de procedimientos.
  • revisión de documentación.
  • comparación de escritos.
  • elaboración de cronologías.
  • detección de contradicciones.
  • preparación de borradores.
  • organización del conocimiento acumulado por el despacho.
    Pero precisamente porque las herramientas son cada vez más poderosas, también aumenta nuestra responsabilidad al utilizarlas.

2. Esta vuelta tiene una fecha importante: 2 de agosto de 2026

El Reglamento (UE) 2024/1689 establece un marco jurídico armonizado para la inteligencia artificial en la Unión Europea.
Su finalidad no consiste únicamente en limitar la tecnología. Pretende promover una IA centrada en el ser humano y fiable, protegiendo al mismo tiempo la salud, la seguridad, los derechos fundamentales, la democracia y el Estado de Derecho.
Y existe una fecha que los profesionales debemos incorporar a nuestro calendario: 2 de agosto de 2026.
Esa es la fecha prevista para la aplicación general del Reglamento, aunque determinadas disposiciones comenzaron a desplegar sus efectos anteriormente.
Las prohibiciones y determinadas disposiciones generales comenzaron a aplicarse desde febrero de 2025, mientras que las obligaciones relativas a los proveedores de modelos de IA de uso general comenzaron a aplicarse desde agosto de 2025.
Por tanto, volvemos de vacaciones en un momento especialmente significativo.
Europa ha pasado progresivamente de hablar sobre cómo regular la IA a aplicar efectivamente buena parte de su regulación.

3. El despacho debe empezar por algo muy sencillo: saber qué IA utiliza

Probablemente esta sea una de las tareas más importantes para septiembre.
Hacer inventario.
¿Qué herramientas de inteligencia artificial estamos utilizando?
¿Quién las utiliza?
¿Para qué?
¿Qué información introducimos en ellas?
¿Dónde se almacenan esos datos?
¿Se utilizan documentos de clientes?
¿Se revisan las respuestas antes de incorporarlas a un informe o escrito?
No hace falta comenzar creando un departamento de inteligencia artificial.
En muchos despachos bastaría inicialmente con elaborar un pequeño mapa interno de herramientas y usos.
Porque difícilmente podemos controlar aquello que ni siquiera sabemos que estamos utilizando.

4. Saber utilizar IA empieza a convertirse en una obligación profesional

Hay otro concepto especialmente interesante en el Reglamento europeo: la alfabetización en materia de IA.
La idea es sencilla.
Las personas que utilizan sistemas de inteligencia artificial deben disponer de conocimientos suficientes para comprender cómo utilizarlos correctamente, interpretar sus resultados y conocer sus riesgos.
En un despacho esto debería traducirse en algo muy práctico.
No basta con entregar una herramienta de IA a un abogado o a un empleado y decirle:
“Utilízala”.
Debe conocer sus limitaciones.
Debe saber que puede equivocarse.
Debe entender qué información puede introducir.
Debe aprender a verificar los resultados.
Y, sobre todo, debe saber cuándo la respuesta de la máquina necesita necesariamente una revisión humana.

5. Confidencialidad, datos y secreto profesional

Este será probablemente uno de los grandes asuntos de los próximos meses.
Los abogados trabajamos con información especialmente delicada.
Demandas.
Contratos.
Informes económicos.
Documentación médica.
Datos personales.
Estrategias procesales.
Comunicaciones confidenciales.
Introducir información de un cliente en una herramienta de IA sin conocer adecuadamente cómo se procesa esa información puede generar riesgos importantes.
Por eso, la vuelta de vacaciones debería servir también para revisar una regla elemental:
no toda herramienta de IA es adecuada para tratar cualquier información.
Antes de utilizarla debemos conocer razonablemente qué ocurre con los datos y establecer protocolos internos compatibles con nuestras obligaciones profesionales y con la normativa aplicable.

6. La Justicia también entra en la era de la IA regulada

El Reglamento europeo presta especial atención a determinados sistemas utilizados en la administración de justicia.
No es casualidad.
Una inteligencia artificial utilizada para ayudar a interpretar hechos y Derecho o aplicar la ley a circunstancias concretas puede afectar directamente a derechos fundamentales.
Por eso determinados sistemas destinados a asistir a autoridades judiciales son considerados de alto riesgo.
Y el principio que aparece detrás de esta regulación resulta especialmente importante:
la IA puede ayudar a decidir, pero determinadas decisiones deben seguir siendo humanas.
Es una idea que también deberíamos trasladar al despacho.
La IA propone.
El abogado comprueba.
El abogado interpreta.
Y finalmente, el abogado decide.

7. El verdadero peligro ya no es no utilizar IA

Durante los primeros años de esta revolución tecnológica parecía que existían dos clases de abogados:
los que utilizaban inteligencia artificial y los que no.
Esa división empieza a quedarse anticuada.
La diferencia importante será otra:
quienes utilizan IA correctamente y quienes la utilizan sin control.
Un despacho que ignore estas herramientas puede perder competitividad.
Pero un despacho que las utilice indiscriminadamente puede asumir riesgos todavía mayores.
La ventaja competitiva estará en encontrar el equilibrio.

8. Septiembre: momento de ordenar la casa digital

La vuelta de vacaciones siempre ha sido un buen momento para organizar el despacho.
Este año deberíamos añadir algunas tareas nuevas:

  • identificar las herramientas de IA utilizadas.
  • revisar las condiciones en las que tratamos información de clientes.
  • establecer criterios internos de utilización.
  • formar mínimamente al equipo.
  • determinar qué trabajos requieren necesariamente revisión humana.
  • establecer mecanismos de comprobación de legislación y jurisprudencia.
  • revisar periódicamente las nuevas obligaciones regulatorias.
    No es burocracia tecnológica.
    Es gestión del riesgo profesional.

9. Y todavía queda lo más interesante

La regulación no significa que la revolución de la inteligencia artificial haya terminado.
Probablemente ocurre exactamente lo contrario.
Estamos entrando en una segunda fase.
La primera consistió en descubrir lo que estas herramientas podían hacer.
La segunda consistirá en integrarlas de verdad dentro de nuestras organizaciones.
Ya no utilizaremos la IA únicamente para redactar un texto o resumir un documento.
La conectaremos progresivamente con expedientes, bases documentales, conocimiento interno, gestión económica y estrategia jurídica.
La inteligencia artificial comenzará a formar parte de la infraestructura del despacho.

Conclusión

Volvemos de vacaciones y encontramos un sector jurídico ligeramente diferente al que dejamos unas semanas atrás.
La inteligencia artificial continúa avanzando.
La regulación europea comienza a desplegarse plenamente.
Y los despachos tienen que evolucionar con ambas cosas.
Quizá septiembre sea un buen momento para dejar de preguntarnos:
“¿Debemos utilizar inteligencia artificial?”
La pregunta correcta empieza a ser otra:
“¿Cómo vamos a utilizarla de forma profesional, segura y responsable?”
Porque la próxima transformación de la abogacía no consistirá simplemente en tener acceso a mejores inteligencias artificiales.
Consistirá en aprender a integrarlas dentro del despacho sin renunciar al criterio, a la responsabilidad y a la independencia profesional.
Las vacaciones han terminado.
La siguiente etapa de la inteligencia artificial jurídica acaba de comenzar.

Publicado en: Blog

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